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31/3/16

Depresión, el primer síntoma del Parkinson [31-3-16]


Depresión, el primer síntoma del Parkinson

La mayoría asociamos el Parkinson con temblores, pero puede aparecer con esta manifestación inesperada

De forma gradual, nos cuesta escribir, tropezamos... y la mano empieza a temblar. Esa es la idea del Parkinson que tenemos. Pero en el 30 al 40% de los casos no hay temblor, y en un 40%, la primera manifestación es la depresión, no es la torpeza, explica el Doctor José Matías Arbelo, de la Sociedad Española de Neurología.

Las otras alertas

Antes de que aparezcan las manifestaciones motoras, la mayoría de los pacientes tienen otros síntomas. El 80% sufren reducción en su olfato; el 50%, estreñimiento y el 40%, depresión y trastornos del sueño. Y aunque el principal factor de riesgo es la edad, no hay que confiarse: el 15% de los pacientes no han cumplido los 45 años. 

Cirugía contra el temblor


Los enfermos que no mejoran con la medicación cuentan con una alternativa: la estimulación cerebral profunda, un procedimiento quirúrgico en el que se implantan dos estimuladores capaces de desactivar los síntomas motores en la parte del cerebro responsable de estos movimientos.
 

10/8/15

Parkinson: Síntomas y causas [10-08-15]

 
Parkinson: Síntomas y causas

El Parkinson es un trastorno degenerativo del sistema nervioso central. Pertenece a un grupo de enfermedades llamadas trastornos del movimiento y se reconoce por cuatro síntomas principales como el temblor en las manos, los brazos, las piernas, la mandíbula, o la cabeza.

Rigidez o agarrotamiento de las extremidades y el tronco, lentitud en los movimientos e inestabilidad en la postura. Estos síntomas comienzan gradualmente y empeoran con el tiempo, a medida que se vuelven más pronunciados, se dificulta el caminar y el hablar.

Esta enfermedad tan crónica, que persiste durante un extenso periodo de tiempo, y progresiva, lo que significa que sus síntomas empeoran con el tiempo, pero no es contagiosa aunque en algunos casos de Parkinson parecen ser hereditarios y otros pueden rastrearse a mutaciones genéticas específicas.

En la mayoría de casos es esporádico, o sea la enfermada no parece ser hereditaria. Muchos investigadores creen que la enfermedad es consecuencia de una combinación de susceptibilidad genética y exposición a uno o más factores ambientales que desencadenan la enfermedad.

Parkinsonismo, nombre de un grupo de trastornos con características y síntomas similares. También se le llama parkinsonismo primario o enfermedad de Parkinson idiopático que significa un trastorno para el cual no se ha encontrado la causa. Por ejemplo, el parkinsonismo puede provenir de cambios en los vasos sanguíneos cerebrales.

Qué produce esta enfermedad


Esta enfermedad se produce cuando las células nerviosas, o neuronas, en un área del cerebro conocida como sustancia negra mueren o se dañan. Normalmente estas neuronas producen una sustancia química importante en el cerebro conocida como dopamina.

La dopamina es un mensajero químico responsable de transmitir señales entre la sustancia negra del cerebro, y tiene el cuerpo estriado, para producir movimientos suaves y decididos.

Con la pérdida de dopamina se producen patrones anormales de activación nerviosa dentro del cerebro que causa deterioro del movimiento.

En los estudios se demuestran que la mayoría de los pacientes con Parkinson han perdido 60 al 80 por ciento o más células productoras de dopamina en la sustancia negra del momento de la aparición de los síntomas. Las personas con Parkinson también tienen perdida de las terminaciones nerviosas que producen el neurotransmisor norepinefrina.

La norepinefrina estrechamente relacionada con la dopamina, es el mensajero químico principal del sistema nervioso simpático, la parte del sistema nervioso que controla muchas funciones automáticas del cuerpo, como el pulso y la presión arterial.

La pérdida de norepinefrina puede ayudar a explicar varias de las características no motoras vistas en la enfermedad de Parkinson, inclusive la fatiga y anormalidades con la regulación de la presión arterial.

Los investigadores continúan estudiando las funciones e interacciones normales de estos genes con el fin de encontrar pistas sobre cómo se desarrolla la enfermedad de Parkinson.  También han identificado un número de otros genes y regiones cromosómicas que pueden jugar un papel en la enfermedad, pero aún no es clara la naturaleza de estos enlaces.

31/7/15

Los síntomas no relacionados con el movimiento son lo peor del párkinson [31-07-15]


Los síntomas no relacionados con el movimiento son lo peor del párkinson

Un estudio desmantela el mito de que los problemas motores son el principal problema y señala la importancia de tratar dolencias como el insomnio, la depresión y el dolor.

El tratamiento del párkinson ha estado fundamentalmente dirigido a los trastornos del movimiento, pero un estudio revela que los síntomas no motores tienen “mayor impacto” en la calidad de vida de los pacientes, lo que podría revolucionar el abordaje de esta enfermedad. La doctora Mónica Kurtis, responsable del Programa de Trastornos del Movimiento del Servicio de Neurología del Hospital Ruber Internacional, desgranó los resultados de esta investigación.

Publicado en la revista científica Movement Disorders, referencia internacional en esta patología neurodegenerativa, el trabajo se realizó en 12 centros especializados de diez países, entre ellos España, e incluye a más de 400 afectados.

En la actualidad, la enfermedad de párkinson se define por la afectación motora, fundamentalmente por la presencia de temblor, rigidez, lentitud y/o alteración del equilibrio.

Sin embargo, en los últimos años se ha identificado la importancia de múltiples síntomas que se denominan “no motores” (ya que no están relacionados con el movimiento), como la alteración del sueño, del estado de ánimo, de la función cognitiva, la disfunción eréctil y el dolor, entre otros.

Kurtis y sus colaboradores indagaron el impacto global de estos trastornos, medidos en frecuencia y severidad mediante una escala específica, sobre la situación vital y la salud de los pacientes. En la evaluación se recogen 30 síntomas de nueve dominios diferentes: cardiovascular, sueño / fatiga, estado de ánimo, alteraciones de percepción o alucinaciones, memoria, gástrico, urinario, sexual y misceláneo.

La media de numero de síntomas no motores padecidos por paciente fue de diez, apuntó la doctora, quien explicó que todos ellos se describen en una misma enfermedad, algunos por el párkinson en sí, otros por efectos secundarios del tratamiento y otros por una combinación de ambos.

“Por primera vez se ha descubierto que la relación entre los síntomas no motores y la calidad de vida es muy intensa y más importante que la relación entre síntomas motores y calidad de vida”, comentó la investigadora.

Kurtis explicó que los padecimientos no relacionados con el movimiento se tratan de un modo insuficiente por una responsabilidad compartida entre el paciente, que no los cuenta en ocasiones por desconocimiento o vergüenza, y el médico, porque no pregunta por ellos.

“A veces el paciente ni siquiera sabe que las pérdidas de orina, la depresión o la disfunción eréctil pueden ser consecuencia del párkinson”, argumentó la experta, quien apuntó que si son estos trastornos los que más pesan sobre el enfermo, podrían ser abordados con la medicación específica que corresponda en cada caso.

La investigadora agregó, como otro de los avances de este análisis, que el mayor conocimiento de todas estas situaciones puede servir para la detección precoz de la dolencia. “Hasta hace poco ni siquiera sabíamos que existían y ahora pueden contemplarse incluso como precursores de la enfermedad”, matizó.

Ante estos hallazgos, se descubre que es necesaria una nueva visión “integral” del párkinson, tanto en la investigación como en el tratamiento de este trastorno neurológico, crónico e invalidante, que afecta al 2% de las personas mayores de 65 años.

En este momento se calcula que en España viven cerca de 150.000 pacientes, al considerar que actualmente el 15% de la población española está por encima de esa edad. Además, se cree que más de 30.000 personas están sin diagnosticar. Respecto a las perspectivas de futuro, se prevé que el número de afectados se duplique para el año 2025 y que llegue a triplicarse en 2050.